 |
A mitad de camino entre la figuración con referentes cotidianos y la abstracción geometrizante, las obras de Isaac Lerer efectúan la elección de remontar vuelo hacia territorios plenamente ficcionales. Psicoanalista y artista en tiempos iguales (en su consultorio expone sus obras; en sus pinturas juega con terminos y categorías profesionales), Lerer se dedica con entusiasmo a la creación de mundos en los que conviven con natural ubicuidad objetos de la vida urbana (botones, cucharas, anteojos, llaves) y extrañas situaciones y paisajes surgidos del imaginario del artista. La libre combinación de estilos resulta en fondos tersos y aéreos, trabajados muchas veces con ayuda de aerosoles que generan espacios y elementos fantasmáticos, recreados como sombras de un otro tiempo en el que podría acontecer "lo real". Para los detalles, elige precisos empastes de óleo, que adquieren su mejor expresión en los seres microbióticos desplegados en los bordes de las cosas, al filo de la nada. Distribuidos en una sala del club Náutico Hacoaj (lamentablemente, por el momento, lejos del alcance de un público más general), los cuadros exhibidos por Lerer corresponden a la serie desarrollada durante 1996. De sus últimas exposiciones realizadas en galerías (Tiempo, Roffé, Madison Art), este alumno de Noe Nojechowicz y Cristina Dartiguelongue conserva el interés por las imágenes oníricas, emparentadas con la estética chagalliana pero pobladoras de una visión personal no exenta de humor. |
|
 |